Para TATTOOX Club desarrollamos un concepto de espacio que traslada la identidad de una marca nacida en el entorno digital al mundo físico: «un espacio para los amantes del tattoo y quieran además compartir su cultura».
En pleno centro de Barcelona, concebimos un entorno inmersivo que va más allá de su actividad principal para convertirse en un punto de encuentro para la comunidad. Un lugar donde la cultura del tatuaje, la creatividad y la conexión entre personas se integran en una experiencia de marca colectiva y contemporánea.
El diseño gira en torno al concepto de «dar luz al tatuaje», utilizando la iluminación como recurso funcional y narrativo para transformar la percepción del espacio.
La arquitectura se concibe como una segunda piel: el tramex crea una envolvente permeable que evoca la relación entre cuerpo y tinta, mientras que la combinación de blanco, rojo y negro define los diferentes ambientes y aporta una identidad visual contundente.
El resultado es un espacio flexible, expresivo y en constante evolución, donde arquitectura, identidad gráfica y comunidad conviven de forma natural.




Diseñamos el mobiliario a medida para enfatizar la funcionalidad sin renunciar a la identidad. Cada pieza responde a las necesidades operativas de un estudio de tatuaje, pero también actúa como un elemento escenográfico.
También trabajamos distintos niveles de iluminación para modular la experiencia según el momento del día o el tipo de actividad. La luz no solo revela: también envuelve y define el ritmo del espacio, convirtiéndose en un lenguaje más dentro de la narrativa visual del club.